Terremoto de Jerez – en el cielo

Fernando Fernández Monge, (1934 – 1981) mejor conocido como Terremoto de Jerez, era un cantante de flamenco. Terremoto nació en Jerez de la Frontera en 1934, en el legendario barrio de Santiago en la calle Nueva. Creció con el ritmo de las bulerías «. A los seis años andaba bailando por calles y tabancos, junto al también cantaor y bailaor Romerito. Cantaban uno u otro, indistintamente , y después pasaban la gorra. Así los descubrió un día el más famoso representante de los flamencos y los contrató para un tablao de Sevilla. Cantaor irregular, como todos los que cantan antes que nada a impulsos de la inspiración, pero cuando cantaba bien era un genio. Sus comienzos artísticos fueron como bailaor, en el espectáculo Retablos juveniles, que tuvo lugar en varias ocasiones en el Teatro Villamarta de Jerez, y en otras localidades de la provincia, hacia finales de los años cuarenta. Seguidamente actuó en el tablao sevillano El Guajiro, junto a Carmen Carreras, La Camboria, Carmen Lora, Matilde Coral, Manuela Vargas, El Poeta, Romerito y El Toro en un cuadro de jóvenes promesas. A partir de los años cincuenta empieza a ejercer de cantaor en ventas y colmaos y graba en 1958 su primer disco, que le reportó una gran popularidad, alternando sus estancias en su tierra natal, con temporadas en tablaos de Sevilla y Barcelona. Perteneció también a los conjuntos de los tablaos madrileños de Los Canasteros y El Duende. En el Concurso Internacional de Arte Flamenco, celebrado en Jerez, en 1962, obtuvo el premio Isabelita de Jerez. Volvió a Madrid a finales de los sesenta como primer cantaor del Tablao Las Brujas. Realizó diversas grabaciones, y de nuevo en Jerez, se convirtió en una de las figuras estelares de los festivales andaluces, desde que, en 1965, le fuera concedido el Premio Nacional de Cante de la Cátedra de Flamencología y Estudios Folklóricos Andaluces, entidad que también le distinguió con la Copa Jerez, en 1968, y con el premio El Gloria, en 1972. El 4 de septiembre de 1981, cantó por última vez en Jerez, en el espectáculo Jueves flamencos, dirigido por su cuñado, el guitarrista Manuel Morao, que generalmente le acompañaba con su guitarra de forma ideal, por la gran compenetración que existía entre cante y toque. Al día siguiente lo hizo en el festival de Ronda, enfermando a su regreso a Jerez, donde falleció a la edad de 47 años a las diez horas el 6 de spetiembre del 1981, a consecuencia de una hemorragia cerebral. Su entierro constituyó una gran manifestación popular.

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