Concha Piquer – en el cielo

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Concepción «Concha» Piquer López (13 de diciembre de 1906 – 12 de diciembre de 1990)​ fue una cantante y actriz española, una de las figuras más relevantes del género de la copla. Según la partida de nacimiento, Piquer nació el 13 de diciembre de 1906 aunque durante un tiempo el año de nacimiento que se tenía fue 1908. Pertenecía a una familia humilde que había tenido anteriormente cuatro hijos y que habían muerto prematuramente. En su partida de nacimiento, se tomó como fecha real el 13 de diciembre, aunque quizá por superstición siempre se citó que fue el día de su santo, el 8 de diciembre. Sus padres eran Pascual Piquer Catalá, natural de Gátova, y Ramona López Ferrándiz, de Valencia. Con sólo once años, hizo su estreno en el Teatro Sogueros de Valencia. Estudió canto con el maestro Laguna. Actuó en el Grao, en Gandía y en los teatros valencianos Apolo y Kursaal. Fue descubierta por el maestro Manuel Penella, que preparaba el estreno de su ópera El gato montés en Nueva York. El 13 de septiembre de 1922, en un entreacto de este estreno, interpretó la canción “El florero” de Penella. Pasó cinco años en Estados Unidos, cantando en Broadway y en muchos teatros.​ Durante este periodo, en 1923, realizó un cortometraje sonoro dentro de una de las muchas pruebas que Lee De Forest estaba realizando mientras experimentaba y perfeccionaba su sistema de sonido sincronizado Phonofilm. Cuando la filmación fue encontrada en 2010, los medios españoles la consideraron erróneamente​ la primera filmación sonora de la historia.​ Viajaba siempre con un montón de baúles, los suyos y los de la casa con ropa de cama, de mesa y similares pues tenía la costumbre de alquilar una casa en el lugar donde estuviera de gira. Su marido acarreaba dos baúles llenos de aceite de oliva. A raíz de todo esto se acuñó la expresión «el baúl de la Piquer».​Regresó a España, donde actuó en el teatro Romea de Madrid y en el Coliseum barcelonés, y rodó en París El negro que tenía el alma blanca, de Benito Perojo. Siguió con La bodega (1930, Benito Perojo), Yo canto para ti (1935, Fernando Roldán), La Dolores (1940, Florián Rey), Filigrana (1949, Luis Marquina) y Me casé con una estrella (1951, Luis César Amadori). En 1933, Piquer conoció al torero Antonio Márquez, con el que se casó en 1945 en Montevideo (ya que estaba casado en España y allí no se podía divorciar y volverse a casar), que fue el padre de su hija Concha Márquez Piquer. Conoció al poeta y letrista Rafael de León y junto con Antonio Quintero y el maestro Manuel López-Quiroga y Miquel crearon una serie de espectáculos donde aparecían canciones que se hicieron muy populares, como la copla “La Parrala”. Otras de sus canciones son “Tatuaje”, “Ojos verdes”, “No te mires en el río”, “Los piconeros”, “La Lirio”, “Romance de la reina Mercedes”, “A la lima y al limón”, “Antonio Vargas Heredia”, “Cárcel de oro”, “La niña de la estación”, “No me quieras tanto”, “Yo soy esa”, “Y sin embargo te quiero”. En el teatro Victoria de Isla Cristina tuvo lugar en 1958 su última actuación interpretando “Mañana sale”. Decidió retirarse tras perder la voz por unos momentos. Tras esto, no volvería a actuar en público, aunque debido a que tenía un contrato vigente con la discográfica Columbia, aún siguió grabando discos hasta 1963, siendo la canción más destacada de este último periodo “Cinco farolas”. Valencia le dedicó una calle y convirtió en museo la propia casa de la Piquer. Falleció en Madrid el 12 de diciembre de 1990 con 84 años de edad. En las Fallas de 2008 se le dedicó un “ninot” en el que aparecía la famosa artista junto a dos falleritos entregándole una “Mare de Déu”. El “ninot” pertenecía a la falla Convento Jerusalén Matemático-Marzal y fue escogido como el “ninot” indultado de las fallas de 2008, convirtiéndose así en la única figura que se salvó de las llamas.

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