Santiago Donday – en el cielo

Santiago Sánchez Macías, conocido artísticamente como Santiago Donday, nació en Cádiz el 11 de enero de 1.932, en la Murallita de San Roque nº 6, siendo bautizado en la Catedral Vieja. Era hijo de Juan Sanchez Mondragon, apodado Seis Reales natural de Jerez, que como buen fraguero destacaba en los géneros más duro y jondos del flamenco seguiriyas, soleares y martinetes, y de Maria Macias Moreno La Sabina. Fue el mayor de los ocho hijos del jerezano Juan Sánchez Madrugón, apodado Seis Reales, fragüero de profesión y buen conocedor de siguiriyas, soleares y martinetes, y de María Macías Moreno, apodada La Sabina, también buena cantaora. Su tio era Manuel Sanchez Mondragon y su prima hermana es Felisa Sanchez lopez,  Nunca fue Santiago cantaor profesional, ya que trabajar en la fragua era más seguro que hacerlo en las fiestas; aunque éstas sí le agradaban, y más aún si cuando regresaba por la mañana tenía la suerte de encontrarse con Rosa la Papera; siempre la recordaba diciendo: «y no vea como cantaba aquella gitana a las siete de la mañana cuando se tomaba dos copitas de aguardiente». Con seis años dejó Santiago el colegio y se marchó con su padre a trabajar en la fragua, en la que estuvo hasta seis meses antes de morir; con quince se iba a cantar al barrio del Mentidero donde también escuchaba a los mejores de entonces. Aunque como hemos comentado nunca fue un cantaor profesional, sí fueron muchas sus actuaciones en concursos y fiestas celebradas en Cádiz, Málaga, Sevilla, Jerez y Córdoba, así como en actos culturales. Como cantaor destacó en soleares, siguiriyas y martinetes, y por supuesto en bulerías, alegrías y fandangos. Donday no tuvo un cante matemático, ni mecánico, ni cerebral, su fuerza sólo fue movida por el corazón. Santiago Donday contrajo matrimonio con Aurora Heredia Amaya y de este matrimonio nacieron once hijos. En 1962 ganó el premio de siguiriyas en el Concurso Internacional de Cante, Baile y Toque de Guitarra de Jerez de la Frontera, celebrado en el Teatro Villamarta, y en 1981 se metió en el bolsillo a los aficionados que llenaban la plaza de toros de Jerez, cantando junto a Fernando Terremoto, Antonio Núñez «Chocolate» y Manuel Agujetas. Era gitano «de cepa entera y suscitador de las desgarradas jonduras con que su raza quema el cante y el baile», en frase de Quiño-nes, y una de sus grandes penas fue que las hijas se casaran con hombres no gitanos. Apenas grabó. Algo en el Archivo del Cante Flamenco que dirigió José Manuel Caballero Bonald en la década de los sesenta. Alguna pequeña cosa en televisión. Y no hace mucho, en 2003, un disco en solitario titulado Morrongo, con el toque de Paco Cepero, que publicó Nuevos Medios y que contiene, seguramente, lo mejor de su arte. Este gitano sin par falleció en Cádiz el día 13 de mayo de 2004, a los 72 años de edad a consecuencia de un cáncer de próstata. A título póstumo el Ayuntamiento gaditano rotuló una calle con su nombre en el barrio de Santa María y descubrió una placa en la casa donde nació.

 

 

 

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